Las mentiras de las rutas

Las mentiras de las rutas

El spot de campaña de Juntos por el Cambio muestra al presidente Macri golpeando asfalto y diciendo “esto es una realidad”, pero sigue siendo todo una mentira.

Un informe elaborado por técnicos y profesionales de Vialidad Nacional desnuda las falsedades en las que se sostiene la campaña electoral del oficialismo. Los números son contundentes y muestran el negociado que hacen con las obras públicas viales. El estudio analiza tres períodos, el que va del año 2000 al 2003, luego los 12 años de kirchnerismo y los primeros tres años de macrismo. En obras licitadas, se pasó de 19 por año entre 2000 y 2003; a 168 por año entre 2004 y 2015 y luego cayó a 31 por año de 2016 a 2018. En obras iniciadas, hubo 24 por año entre 2000 y 2003, en los 12 años del kirchnerismo se pasó a 162 por año de promedio y luego cayó a 62 por año en los tres años de Macri. En obras terminadas, el arranque fue de ocho por año entre 2000 y 2003, luego subió a 113 durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner y se derrumbó a 57 en estos últimos tres años. Un panorama similar se da si se compara en términos de kilómetros hechos o dólares invertidos. Entre 2004 y 2015 se realizaron obras por 4.515 kilómetros por año, con una inversión que alcanzó los 807 millones de dólares cada un año. En tanto que en 2016, 2017 y 2018 se hicieron obras por 3.035 kilómetros en promedio que demandaron una inversión de 357 millones de dólares, aunque fueron en su mayoría repavimentaciones y bacheos, muy pocas de autopistas. Otra mentira que intenta instalar el macrismo es que ellos construyen un 40% más barato. En febrero pasado la Secretaria General del Sindicato de Trabajadores de Vialidad, Graciela Aleña, denunció penalmente a los titulares de Vialidad Nacional por las obras a hacerse sobre la ruta nacional 8. Estos trabajos fueron licitados en el 2015 por un monto de 285 millones de pesos, pero luego la obra fue rediseñada bajo la explicación de que así se produciría un ahorro al Estado pero la verdad es que fue encarecida en un 120% y se le pretendía pagar ahora a Iecsa, la empresa del primo de Macri, Ángelo Calcaterra, la suma de 2.500 millones de pesos, nueve más de lo que correspondía. Hubo otros dos tramos que obtuvieron permiso para incrementar los valores constantes en un 35% y 40%, pero el tramo que le correspondía construir a Calcaterra recibió una inflada de 120%. Con la obra del Puente La Noria en Capital Federal se dio la misma maniobra. En diciembre de 2015, el valor oficial era de 274 millones de pesos, pero cuando el macrismo hizo la inauguración parcial hablaron de 2.000 millones de pesos de costo, es decir, casi ocho veces más de lo presupuestado. Está bien, hubo inflación en el medio, pero siguiendo los niveles correspondientes de este fenómeno la obra no tendría que costar más de 700 millones. El acuerdo con el FMI también sirvió de excusa para frenar la inversión en obra pública debido a que el organismo internacional le exigió al Gobierno Nacional que realice un ajuste del gasto fiscal. Pero el oficialismo también aumentó desconsideradamente la estructura y los sueldos de los gerentes de Vialidad Nacional. El total de gerencias pasó de 3 a 28 y las subgerencias de 26 a 64, además de que creó ocho gerencias ejecutivas, cargos que antes no existían. Estas modificaciones se hicieron para acomodar a personas afines al macrismo que, en su mayoría, son empresarios que provienen del sector de la construcción vial y cobran elevados salarios estatales. El diagnóstico que hizo el ente vial nacional es contundente: “Uno de los peores momentos de la historia de la Dirección Nacional de Vialidad”. En ese sentido, alertó que es necesario declarar la Emergencia Vial por las condiciones deterioradas de las rutas y carreteras del país. Las rutas que están en mal estado ahora son el doble de las que existían antes y las que están en buen estado descendieron en un 40%.